miércoles, 12 de septiembre de 2012

Cierra los ojos un minuto que te llevo a un lugar.


Siempre me han dicho que lo mejor llega sin avisar y que las sorpresas fascinan y asombran pero hasta no palparlo con mis propios dedos no lo he creído. Lo  que era impensable ahora es constante, lo particular ahora es necesario. Y así es como ahora las palabras hablan solas. Ahora al atardecer entre abrazos yo le llamo rutina.
Las noches entre sus sábanas son más llevaderas. Las noches entre mis sábanas se hacen más cortas con la ayuda del leve olor a él que conserva mi pijama.
Cremalleras desabrochadas, música y cine. Quizá deba añadir la infinidad de besos que acarrean mis labios. Admiro a todos aquellos que se atreven a enamorarse. Ya no sé lo que iba a decir… Olvido las cosas por momentos.
Con el transcurso de los días todo va cambiando, tomando color y forma. Los besos se vuelven cada día más apretados y las despedidas más amargas. Las esperas más largas. Las noches infinitas. Los recuerdos más fuertes.
Lo que carecía de sentido lo adquiere. Y sin yo darme cuenta, cada día soy más y más y más débil.

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