El futuro es algo que puedes imaginar como quieras, que
puedes moldear a tu gusto. Lo puedes trabajar para hacerlo más bello.
Yo nunca he vivido el presente. Harta de pensar que algo
mejor me podía suceder, de imaginar sin más, pinté mi propio futuro en una
servilleta que ha ido creciendo hasta convertirse en un gran lienzo… con
colores y sombras, con una luna y un sol. Con unos brillantes ojos marrones que
se abren por las noches para que pueda dormir. Hay guitarras, montañas y un lejano
horizonte. Hay un hombre que toca un acordeón y que me invita a pasear cuando
el cielo está nublado. Hay espacios en blanco y un gato negro que trepa por los
tejados de una antigua ciudad. Hay palabras escritas por todos lados y montones
de cosas maravillosas que no me daría tiempo a contaros. Pero lo que más me
gusta de ese enorme lienzo es que no para de crecer y de invitarme a soñar. Qué
siempre está cantando o gritando, a veces inclusa me susurra… ¡que vive! que
tiene recuerdos, y que no deja de pensar en ti…
-Tú crees que… ¿algún día seremos felices?
-Cuando sepamos lo que queremos… Espero que algún día sí lo
seamos.
- Yo ya sé lo que quiero
-Pues ve a por ello
-Lo estoy tocando, me falta agarrarlo… tengo miedo de que
eche a correr… No entiendo qué hay de malo en amar. ¿Por qué hace tanto daño?
-Quizá todo esto sea solo una excusa para amar… y como el
todo es difícil de conseguir y somos unos cobardes que no agarramos el amor a
tiempo, se nos hace más difícil de lo que en realidad es.
-Entonces es cierto lo que dicen, que el amor lo es todo.
-Claro, ¿a caso lo dudabas?
