lunes, 9 de enero de 2012

La reina de las casualidades.


Abrumada por las casualidades. Me encontraba disuelta en un mar de dudas, sin saber cómo y qué responder a tus preguntas y sin voz en los labios, que solo querían rozar el silencio junto a los tuyos. Conversaciones eternas repletas de miradas, de sonrisas alocadas que se esbozan sin sentido. En el aire se podia respirar la pasión.

Fuera hacía frío, pero a tu lado me quemaba. La luna ando con nosotros por calles que ahora llevan tu nombre… y las miradas se alargaron hasta terminar en lo que yo llamé felicidad.

Por fin probé tus labios. Volví a saborear tus besos y el tiempo se paró.En aquel bar... cada vez más solos rodeados de gente. Nos mirábamos a los ojos y volvíamos a besarnos. Nuestros cuerpos jugaban mientras los corazones se aceleraban y con ellos nuestras respiraciones. Todo pasaba muy deprisa… como la prisa que tiene el sol por joder nuestras noches. Hoy en día hasta las estrellas parecen tener prisa. Hasta las nubes corren.

Llovían besos de nuestros labios ya borrachos. El sabor a cerveza corría por nuestras bocas y la pasión nos juntaba cada vez más, hasta formar un solo cuerpo. Pulido, caliente, perfecto…
Ahora, después de tantas despedidas… nos queda confiar en el destino y en sus planes. Aunque las mariposas sigan siempre presentes dentro de mí, ahora y siempre…

No hay comentarios:

Publicar un comentario