Desde el primer momento fue una sensación especial. Nos
miramos y en cuestión de segundos me quedé prendada de tu mirada, de tus labios
y de todo lo que fuera tuyo. Desaparecimos, con gestos incómodos, sin saber que
decir ni muy bien qué hacer. Los dos sabíamos lo que queríamos, pero costo un
tiempo y el beso que confirmó que no hacía falta volverte a ver para echarte de
menos surgió en el más inesperado momento. Fue como la primavera… en medio del
frío noté crecer a las flores... en medio de la oscuridad lo ví todo de
colores, rodeados de silencio sin necesidad de sonidos y sin ganas de
interrupciones. Los corazones se aceleraban y notamos sus latidos pegados a
nuestros labios. Besos cortos, precisos y cálidos… a un paso acelerado hasta no
notar el frío… hasta rozar nuestros cuerpos borrachos, a empujones y apretones… hasta dejar grabado tu olor en
mi cuerpo y tus besos en mi boca. Todos
mis problemas se fueron a dormir.
Nos despedimos, nos encontramos, nos besamos
y así pasó el tiempo. Las noches se me hicieron largas pensando en tus
besos. Se me hizo dura la espera, pero
un día llegaste y me recordaste lo que no hacía falta recordar, que eres
especial, adictivo y atractivo, y que mi corazón late más rápido cuando te siento
cerca. Nos besamos, nos desgastamos, y hablamos de lo que esperamos de la vida,
de los momentos buenos y malos y de las cosas que nos hacen felices. De música
y formas de vida… y entre cerveza y cerveza, tomamos el aire y recuperamos lo
vivido hasta que te dije adiós con beso. Te perdí entre la multitud, haciendo
amago de verte perdí mi autobús, y entre zancada y zancada se me escapó más de
una sonrisa, reviviendo cada beso que me diste y cada instante en el que me
acariciaste...
No supe más de ti, aunque dí a suponer que querías volverme a
ver, yo supe desde el primer momento que tu no sentías lo mísmo, pero los
sueños muchas veces se apoderan de nosotros... y yo ya estoy echa al
sufrimiento. Juré que lucharía por ti pero no quiero perderte… porque ya insistí
una vez, y aunque volví a sentir tus labios sobre los míos y la tensión alta,
no fue lo mismo sabiendo que tú no querías. Ahora sé que la quieres a ella, que
lo mismo que yo siento por tus besos lo sientes tú por los de ella, y que me
muero de envidia y de pena al pensar que nunca
te tendré. Seré tu confidente, tu amiga y dejaré de quererte. Aunque el
amor no entiende de tiempo, me cueste lo que me cueste. Y he recapacitado en
que esta es la excusa perfecta para intentar olvidarme de ti.
http://www.youtube.com/watch?v=oApqXiCbqjo