miércoles, 8 de febrero de 2012

El cuatro siempre ha sido un número con suerte.


Hay miradas que hablan al cruzarse; las hay incluso que narran largas y complicadas historias. Cuando una buena mirada se posa en ti, el tiempo parece pasar más lento y un hormigueo recorre tu estomago de punta a punta dejando la puerta abierta a millones de mariposas de todos los colores que entran a revolotear y a encenderte la sonrisa.

Hacía muchísimo frío y un manto blanco cubría el suelo – me encanta el sonido que hace la nieve al pisarla, oírla crujir-. Voces, risas, drogas, música, y puertas; Que se abrían y se cerraban. Luces apagadas y encendidas. Y muchos besos. Camisetas que subían y bajaban como nuestras miradas con ganas de más. 

El tiempo pasa demasiado rápido y cuando me quise dar cuenta ya estaba recordándolo todo. Movimiento a movimiento, una danza acompasada dominada por besos.



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